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martes, 1 de marzo de 2016

10 escenas que dieron el Oscar a Mejor película

             El Oscar no sólo reconoce las mejores películas del año, sino que permite recordar algunas de las joyas cinematográficas de todos los tiempos, cuyos grandes momentos siguen deleitando a las audiencias por generaciones. A unos días de conocer a los ganadores de la 88ª ceremonia de los Premios de la Academia, hicimos un poco de memoria y recordamos 10 escenas que valieron un Oscar a Mejor película.
Sabemos que nuestra selección excluye varios proyectos –después de todo, ¡serán 88 años de Oscar!– y por ello los invitamos a complementar nuestra lista con los grandes momentos de sus ganadoras favoritas.

El adiós de Rhett Butler

Lo viste en: Lo que el viento se llevó (Dir. Victor Fleming, 1939)
El momento
Scarlett busca una reconciliación definitiva con su Rhett, pero éste se muestra descorazonado por la trágica muerte de su hija y cansado por los continuos desmanes de la mujer, por lo que decide abandonarla para siempre. Destrozada por la pérdida, pero siempre fiel a su espíritu de lucha, nuestra protagonista se jura a sí misma que eventualmente recuperará el afecto del hombre que ama.
La frase memorable
“Francamente querida, me importa un comino”. -Rhett Butler
¿Por qué le valió un Oscar?
El desenlace perfecto para el romance más tormentoso en la historia del celuloide, con una pareja enamorada, pero incapaz de encontrar la armonía necesaria para vivir su relación. Cuando todo parecía indicar que el amor finalmente prosperaría tras la Guerra Civil, los continuos rescates de Rhett y el nacimiento de Bonnie, el fallecimiento de la pequeña se convierte en el gran colapso para nuestra historia.


La separación de Rick e Ilsa


Lo viste en: Casablanca (Dir. Michael Curtiz, 1942)
El momento
Justo cuando Ilsa pretende abandonar a su esposo para revivir su romance con Rick, el inesperado héroe le advierte de su error y la invita a abordar el avión que la guiará hasta la seguridad de Lisboa. ¿Cuál será el destino de nuestra trágica pareja? Siempre tendrán París.
La frase memorable
“Si no subes a ese avión te arrepentirás. Quizá no hoy, quizá mañana tampoco, pero pronto y por el resto de tu vida”. -Rick Blaine
¿Por qué le valió un Oscar?

¿Qué harían por garantizar la felicidad de la mujer que ama? La respuesta es sencilla para Rick Blaine: renunciar a ella para siempre. Así cerramos uno de los dramas románticos más memorables de todos los tiempos, con una triste pareja tratando de rescatar su amor en medio de la II Guerra Mundial, hasta que un breve momento de cordura les hace despedirse para continuar con sus respectivos caminos.


La separación de Rick e Ilsa

Lo viste en: Casablanca (Dir. Michael Curtiz, 1942)
El beso en la playa

Lo viste en: De aquí a la eternidad (Dir. Fred Zinnemann, 1953)
El momento
Unos días antes del feroz ataque japonés contra Pearl Harbor, el Sargento Milton Warden enfrentaba una turbulencia muy alejada del conflicto bélico, tras iniciar un intenso amorío con la esposa de su Capitán. Lástima que el romance será interrumpido por la intervención de Estados Unidos en la II Guerra Mundial.
La frase memorable
“Nadie me había besado del modo en que lo hiciste”. -Karen Holmes
¿Por qué le valió un Oscar?
¿Cuál es el beso más memorable en la historia del cine? Quizá las audiencias contemporáneas piensen que se trate del encuentro invertido entre Spider-Man y Mary Jane Watson, pero los más nostálgicos todavía son cautivados por el tórrido romance entre Milton Warden y Karen Holmes en playas hawaianas, que alcanzó su momento climático con un intenso beso interrumpido por el suave golpeo de las olas. Por cierto, el guión original señalaba que la pareja debía besarse de pie, hasta que Burt Lancaster pensó que el impacto sería mayor con la pareja recostada en la arena. ¡Nos ponemos de pie por el cambio!



La carrera

Lo viste en: Ben-Hur (Dir. William Wyler, 1959)
El momento
Luego de convertirse en un poderoso guerrero Judah Ben-Hur decide que la única manera de derrotar a Messala es participando en la feroz carrera de carruajes. La tarea resulta especialmente complicada porque el romano emplea un vehículo reforzado con afiladas navajas que destruyen fácilmente a sus enemigos, pero nuestro héroe logra someterlo en peligroso enfrentamiento a máxima velocidad, para finalmente volcarlo y hacerlo víctima de un trágico accidente.
La frase memorable
“No veo ningún enemigo”. -Judah Ben-Hur
¿Por qué le valió un Oscar?

Han pasado más de 60 años desde que conocimos a Ben-Hur y absolutamente nadie ha podido superarla como la mejor película de gladiadores de la historia. Esto se debe a la estupenda historia, los majestuosos escenarios y la memorable actuación de Charlton Heston en el rol protagónico, quien alcanzara su momento climático en el feroz enfrentamiento contra Messala. A pesar de la ferocidad del encuentro, nuestro héroe brilla aún más por la emotiva despedida que ofrece al que fuera su viejo amigo, quien a su vez le recuerda que la verdadera carrera está lejos de terminar.


El discurso de Patton

Lo viste en: Patton (Dir. Franklin J. Schaffner, 1970)
El momento
El 31 de mayo de 1944, el Teniente General Patton ofreció uno de los discursos más memorables del siglo XX, en el que invita a sus hombres a defender el legado de los Estados Unidos en un feroz combate rumbo al desenlace de la II Guerra Mundial.
La frase
“Ahora quiero que recuerden que ningún bastardo ha ganado una guerra muriendo por su país. La ganó haciendo que otro pobre bastardo muriera por su país”. - George S. Patton Jr.
¿Por qué le valió un Oscar?
La historia bélica de los Estados Unidos está plagada de grandes nombres, siendo George S. Patton Jr. uno de los más memorables. La cinta dirigida por Franklin J. Schaffner no sólo rinde un digno homenaje al Teniente General, sino que inmortalizó el célebre discurso con el que despidió a sus hombres previo al ataque final por recuperar Europa. Mención aparte al magistral trabajo de George C. Scott, cuya actuación convirtió al militar en todo un héroe entre las audiencias norteamericanas.


El bautizo

Lo viste en: El padrino (Dir. Francis Ford Coppola, 1972)
El momento
Michael asciende como nuevo líder de los Corleone y aprovecha su nueva posición para cobrar venganza contra todos aquellos que atentaron contra la familia. El brillante plan se desarrolla en medio del bautizo de su sobrino, justo cuando nuestro antihéroe promete su renuncia definitiva a Satanás y todos sus pecados.
La frase memorable
“Michael Francis Rizzi, ¿renuncias a Satanás?”. -El sacerdote
¿Por qué le valió un Oscar?
El padrino no sólo fue aplaudida por el público y la crítica, sino por incontables mafiosos que se sintieron reflejados por la magistral encarnación de Francis Ford Coppola. ¿A qué se referían? A la importancia de la familia en un mundo plagado de sangre, miedo y violencia. Quizás el mejor ejemplo de ello sea la magistral escena del bautizo, con Michael renunciando a todos los pecados como padrino de su sobrino, mientras extermina a todos aquellos que puedan representar un riesgo para los suyos.


La desesperación de Schindler

Lo viste en: La lista de Schindler (Dir. Steven Spielberg, 1993)
El momento
Oskar Schindler recibe un emotivo agradecimiento de las personas rescatadas: un anillo con la inscripción “aquel que salva una vida salva al mundo entero”. A pesar de las infinitas muestras de gratitud, nuestro personaje se siente profundamente avergonzado al considerar que pudo haber hecho mucho más.
La frase memorable
“Pude haber sacado más. Pude haber sacado una persona más y no lo hice. No lo hice”. -Oskar Schindler
¿Por qué le valió un Oscar?
Steven Spielberg es uno de los grandes realizadores de todos los tiempos, con una vasta filmografía que incluye cintas como Tiburón, E.T., el extraterrestre y Rescatando al soldado Ryan, entre muchas otras. A pesar de la jerarquía de estos títulos, ninguno de ellos puede compararse con La lista de Schindler, considerada uno de los máximos logros del cine bélico al olvidarse completamente del campo de batalla para concentrarse en los esfuerzos de un hombre por salvar vidas inocentes. ¿Pudo hacer más? Nunca lo sabremos, pero ni siquiera su dolorosa interrogante puede evitar que lo posicionen como uno de los mayores héroes de la vida real.


El último beso

Lo viste en: Titanic (Dir. James Cameron, 1997)
El momento
Todo parecía indicar que el romance entre Jack Dawson y Rose DeWitt Bukater jamás prosperaría, especialmente cuando nuestra protagonista decide encontrarse nuevamente con nuestro héroe para terminar la relación. Todo cambia cuando el pensativo joven la invita a guardar silencio, cerrar los ojos y acompañarlo en la proa del barco con los brazos extendidos, sellando su romance con un beso de amor.
La frase memorable
“¡Estoy volando, Jack!”. -Rose DeWitt Bukater
¿Por qué le valió un Oscar?
Cuando muchos pensaban que la Academia se había olvidado para siempre de las súperproducciones, James Cameron demostró lo contrario con una cinta que combinó perfectamente una trágica historia verídica con uno de los romances más célebres en la historia del celuloide. Aunque todavía nos estremecemos con los impresionantes efectos visuales para la destrucción del barco inhundible, absolutamente todos preferimos concentrarnos en la relación de nuestros trágicos amantes, quienes sólo pudieron gozar plenamente de su amor en la última noche del Titanic.


La cama de pétalos

Lo viste en: Belleza americana (Dir. Sam Mendes, 1999)
El momento
La vida de Lester Burnham cambia para siempre tras conocer a la sensual Angela Hayes, cuya simple imagen le adentra en un mundo de fantasías que culminan con la joven flotando semidesnuda en una alfombra de pétalos.
La frase memorable
“A veces hay tanta belleza en el mundo, siento que no puedo soportarla”. -Ricky Fitts
¿Por qué le valió un Oscar?
De acuerdo, sabemos que la frase no corresponde a la escena elegida, pero como seguramente pensaría el propio Ricky Fitts: el filme tiene tanta belleza que apenas podemos contenerla. Como prueba sólo basta recordar la imagen de Angela Hayes, cuya sensual fantasía resulta más que suficiente para cautivar al deprimido Lester Burnham, para luego guiarlo hacia una serie de cambios que serán determinantes por el resto de su –escasa– vida. ¿Alguna vez han experimentado un embrujo así?


La destrucción del anillo

Lo viste en: El señor de los Anillos: El retorno del rey (Dir. Peter Jackson, 2003)
El momento
Luego de un peligroso recorrido por la Tierra Media, Frodo Baggins y Samwise Gamgee finalmente logran llegar hasta el Monte del Destino con el único objetivo de destruir el Anillo Único. Lamentablemente nuestro inocente héroe cae rendido ante los poderes del objeto y decide emplearlo para escapar con él, hasta que sus planes son interrumpidos por un salvaje Gollum. Luego de una feroz batalla, el hobbit caído logra recuperar su tesoro, para luego caer en las llamas que garantizarán la derrota definitiva de Sauron.
La frase memorable
“El anillo es mío”. -Frodo Baggins
¿Por qué le valió un Oscar?
Muchos creen que La comunidad del anillo y Las dos torres tenían argumentos suficientes para coronarse con el Oscar a Mejor película, pero lo cierto es que la Academia prefirió esperar por El retorno del rey para coronar uno de los proyectos más ambiciosos de todos los tiempos que resultó en una saga fantástica que seguramente cautivará a las audiencias por generaciones. Sobra decir que el momento climático de nuestra historia llega con la destrucción del Anillo Único, luego de una turbulenta odisea plagada de drama, tragedia y heroísmo.

Para más información visita: http://www.cinepremiere.com.mx/

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